¿Cuál es mi perspectiva de trabajo?
Así es el proceso, de principio a fin
01
Me escribes
02
Primera sesión
03
Entender qué está pasando
04
Plan de trabajo
05
Seguimiento y alta
Qué puedes esperar cuando vengas
Confidencialidad
Cero juicios
Tu ritmo, tus tiempos
Trabajo entre sesiones
Lo que suelen preguntarme sobre el proceso
No hay una cifra que valga para todo el mundo: depende de lo que traigas y del momento en el que estés. Lo que sí te garantizo es que no se alarga un proceso que ya no hace falta.
Lo habitual es empezar con una periodicidad semanal o quincenal e ir espaciando las sesiones a medida que avanzamos.
Me lo dices y no pasa nada. La relación terapéutica es la herramienta principal: si no funciona, lo honesto es hablarlo y, si hace falta, derivarte a otro profesional.
Sí. Puedes parar el proceso cuando lo necesites. Lo ideal es dedicar una sesión al cierre, para ordenar lo trabajado y no dejarlo a medias.
Cuando el caso lo requiere, sí: me coordino con el centro educativo, con pediatría o con psiquiatría, siempre con tu consentimiento.