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EL MÉTODO

Cómo trabajo

Qué pasa desde que me escribes hasta que terminamos el proceso, y desde dónde trabajo cuando estamos dentro de la sesión.
PERSPECTIVA

¿Cuál es mi perspectiva de trabajo?

Me he formado en distintas corrientes y orientaciones de la psicología, y por eso defino mi estilo de terapia como integrador. Esto se traduce en reunir los conocimientos teórico-prácticos para que cada proceso sea único.
Así puedo adaptarme a las necesidades específicas de cada persona, respetando los tiempos y ajustando las intervenciones, haciendo de cada historia un lugar y un espacio únicos para que descubras una nueva forma de entenderte.
CORRIENTES EN LAS QUE ME HE FORMADO
Terapia Cognitivo Conductual
Terapia Analítica Funcional
Terapia de Aceptación y Compromiso
Terapia Sistémica
Perspectiva humanista
Apego y emociones
PASO A PASO

Así es el proceso, de principio a fin

Sin listas de espera y sin compromiso de continuar. Cada paso se decide contigo, no por ti.

01

Me escribes

Por WhatsApp o con el formulario. Te contesto yo misma, me cuentas por encima qué te trae y buscamos un hueco que te venga bien.

02

Primera sesión

Nos conocemos sin compromiso de continuar. Me cuentas qué te preocupa, resolvemos dudas y te digo con sinceridad si puedo ayudarte o si te conviene otro profesional.

03

Entender qué está pasando

Dedicamos las primeras sesiones a comprender el problema, su historia y qué lo mantiene. Si hace falta, uso pruebas de evaluación.

04

Plan de trabajo

Te devuelvo lo que he entendido y acordamos hacia dónde vamos, con qué objetivos y cada cuánto nos vemos. A partir de ahí, trabajo terapéutico.

05

Seguimiento y alta

Las sesiones se van espaciando a medida que avanzas. El alta la decidimos entre tú y yo: no se alarga un proceso que ya no hace falta.
DENTRO DE LA SESIÓN

Qué puedes esperar cuando vengas

Confidencialidad

Lo que se habla en consulta se queda en consulta. Es secreto profesional y, con menores, se cuida además su intimidad frente a la familia.

Cero juicios

No vas a tener que justificarte ni contarlo perfecto. Puedes hablar de lo que te preocupa aunque todavía no sepas explicarlo.

Tu ritmo, tus tiempos

No fuerzo temas ni acelero procesos. Se ajustan las intervenciones a lo que puedes sostener en cada momento.

Trabajo entre sesiones

A veces te propongo algo para practicar en casa. No son deberes: es lo que hace que el cambio se note fuera de consulta.
DUDAS HABITUALES

Lo que suelen preguntarme sobre el proceso

No hay una cifra que valga para todo el mundo: depende de lo que traigas y del momento en el que estés. Lo que sí te garantizo es que no se alarga un proceso que ya no hace falta.

Lo habitual es empezar con una periodicidad semanal o quincenal e ir espaciando las sesiones a medida que avanzamos.

Me lo dices y no pasa nada. La relación terapéutica es la herramienta principal: si no funciona, lo honesto es hablarlo y, si hace falta, derivarte a otro profesional.

Sí. Puedes parar el proceso cuando lo necesites. Lo ideal es dedicar una sesión al cierre, para ordenar lo trabajado y no dejarlo a medias.

Cuando el caso lo requiere, sí: me coordino con el centro educativo, con pediatría o con psiquiatría, siempre con tu consentimiento.

Lo has intentado por tu cuenta muchas veces

Quizá lo que falta no es más fuerza, sino alguien que te acompañe. Cuéntame qué te pasa y vemos cómo empezar.
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